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martes, 10 de febrero de 2026

Veo Visiones (I): Night Train to El Húmedo

 "(...) Ayer tuve un sueño, que poco duró /como era muy bueno pasó...

quisiera hacerlo realidad / y cuando me sienta soñar

procurare no despertar.." (Ayer tuve un sueño, Los Pasos) 

"Siempre he sido así y siempre lo seré. No puedo vivir bajo las reglas de otros. Lo siento. Tampoco espero que ellos vivan bajo mis reglas. Soy así. No soy capaz de vivir bajo sus reglas y si eso les hace sentir que estoy fuera de lugar, lo siento de verdad. " (Steve Marriott).


Encontrábame meditando en mi sancta sanctorum sobre el fin de los tiempos y el segundo advenimiento , que vendrá acompañado de señales prodigiosas, trompetas de ángeles y corales de Gospel, cuando reparé en un pequeño detalle del dichoso gotelé del techo (algún día me armaré de valor, paciencia y una espátula para poner fin a tal aberración).  

Quedéme mirando fijamente la pequeña oquedad que se asemejaba al cantante y guitarrista de los Small Faces y Humble Pie. Increíble, imposible coincidencia. Los cuatro margaritas que había tomado previamente, la suave luz anaranjada y el aroma del incienso me iban llevando de la mano hasta mi amigo Morfeo. Acunado en su dulce arrullo atravesé el umbral de la consciencia y comencé a descender por la rampa que me lleva hasta ese paisaje onírico poblado de extravagantes criaturas, arroyos de mi infancia, vías muertas y fragancia de tomillo.

Ese dulce país en el que hablo con los que se fueron para siempre y reconstruyo los tejidos del pasado cual prodigioso cirujano.

Hallábame en un andén poblado de gentes variopintas pero con fuerte presencia de una vociferante muchachada mod (1) .

Pero, ¿cómo era posible? Los mods jóvenes eran una especie en extinción, más fácil es encontrar un camello en un pajar, una aguja de tocadiscos en el desierto o un político honrado en España.

Mas allí estaban, tan diferentes a las huestes de señores mayores calvos que pueblan las fiestas de palacio llamadas allnighters y  festivales de la cosa desde tiempos del rey Campechanus I 

Recordábanme sus rostros otro tiempo, otro lugar. Vi mi propio ser desde arriba, y no parecía yo mismo. Mirábame un joven con cara de pánfilo. Peinaba flequillo, vestía gabardina y calzaba pisacacas. Arribó, indescriptible, un tren de cuatro pisos.  ¿Qué extraña magia era esta?  Carajo,en el país de los sueños 



todo es posible. 

Dentro ya del fantástico convoy y tras atravesar varios coches (2) lleguéme al furgón de cola, en el que jóvenes mods departían, bailaban o jugaban al futbolín en la amplia sala que constituía el interior del vagón. El tren se había puesto en marcha camino no de Hoghtwarths, como habría sido de esperar, sino de la capital del viejo Reyno leonés. Mi joven avatar saludó a rostros conocidos. En la cantina un elfo llamado Petrvs Pavlvs servía cócteles humeantes de asombrosos colores como ningún ojo humano había contemplado jamaś.

Elegantemente vestidos, trajes italoamericanos con tres botones forrados y delgadas corbatas, hallábanse el embajador de la “tierra de nunca jamás roquer”, el ilustrísimo Demian Garcimuñoz y el Librero Mayor de la biblioteca de los misterios, el enigmático a la par que carismático Rod Bill Liar. En un extremo de la estancia un tal Troyan-Al Xabier deleitaba al público con esos círculos musicales de vinilo que los humanos denominan discos. Pero lo más asombroso, amigo Horacio, era el cuadrilátero que ocupaba un lateral de la sala y en el que jóvenes y jóvenas disfrazados como luchadores mexicanos enmascarados bailaban saltos imposibles y cabriolas al son de ignotas melodías de esa magia que los humanos llaman Northern Soul. 

Recordé que había quedado con el hidalgo José Wild Beats y la princesa que había cautivado su corazón para tomar hidromiel en la cantina principal del expreso. Extendí la capa que los humanos llaman parka (3)  y levitando hasta rozar el techo sobrevolé entre los coches del tren. Cada cual a más sorprendente, en uno de ellos una fiesta de maniquíes sicalípticos vestidos como los “siniestros” de mi juventud. En otro víme en el centro de Santiago de Compostela , las calles están mojadas y parece que llóvió. Desde los soportales, longa noite da pedra, un grupo de vampiros y  licántropos ataviados como estudiantes del siglo XVII cantaban el “clavelitos” a la luna llena. 

El caballero de los ritmos salvajes y refulgente flequillo me había revelado que se les podría encontrar en el coche n.º 12. De este modo atravesé el interminable convoy, bajo sones de extraños trovadores como Eric el Bardo y los Animales, el grupo de Spencer Davies o las Pequeñas Faces de Albion.

Al vagón 24 le seguía el 65 , a este el 77...pero el 12, ¿dónde estaba el 12? 

Un curioso personaje similar a Maxwell Smart pero con delantal y gorro de heladero daba la chapa de coche en coche vendiendo cucuruchos de chocolate y menta, botellas de sidra o las memorias de Georgie Fame. En uno de los coches, equipado de auriculares y una guitarra Rickenbacker pude saludar a mi viejo camarada el mago Leri el temible.  El viaje fantástico continuaba, aunque poco más puedo recordar, porque una voz ultraterrena me devolvió de este plano astral a la confortable realidad de mi sillón orejero.

- ¡ Despierta, Vicente, a la cama a roncar ! Escuché a mi Santa, Isabel la de los rizos neerlandeses y los óculos bowieanos. 

Sin duda mis sueños no suelen ser normales. 



 (1) “Mods”: Subcultura juvenil británica surgida entre los años 50 y 60. Clase obrera pero elegantes, duros y hedonistas. Gustaban de la música negra: Modern Jazz, Rhythm & Blues, Soul, Ska.... sobre sus scooters en contraposición a las motos americanas de sus antagonistas los rockers. A finales de los 60 se escindirían en diversas facciones, unos evolucionarían hacia la psicodelia, el rock de garaje y hasta el hard rock. Otro grupo se raparía el pelo, los “hard mods” mezclándose con los rude boys, inmigrantes jamaicanos, para dar lugar a los primeros skinheads. Entre los 70 y 80 surgirían revivals mod y ska, a menudo hermanados con el punk, Power Pop y la New Wave. En la España de los 80s y 90s hubo bandas como Los Elegantes, Brighton 64, Escándalos, Agentes Secretos, Los Negativos, Sex Museum, Potros… 

(2) en terminología ferroviaria estricta, un coche se utiliza exclusivamente para el transporte de personas, mientras que un vagón se destina al transporte de mercancías.

(3) parka: prenda militar y uniforme mod desde los 60. Resultaba muy útil a los mods motorizados para proteger de los elementos sus trajes u otras vestimentas.



 

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